Hay clientes que saben tanto lo que quieren que no te dan la
oportunidad de hacer tu trabajo correctamente, en general uno se acostumbra
pero! Es horrible que te hagan pagar las culpas.
Todo pequeño empresario tiene delirio de “profesionalidad múltiple”
es administrador, contador, diseñador,
publicista, vendedor, mensajero… Las circunstancias al iniciar un negocio le
obligaron a ello.
Pero una vez superada la etapa inicial de la empresa, el
crecimiento del negocio obliga a que este empresario delegue las tareas que él
realizaba al unísono.
Delegar, no es solo adjudicar tareas, también requiere del
desprendimiento de la toma de decisiones al respecto, aunque el jefe siempre
supervisa el proceso y avance del proyecto, no es justo demeritar el trabajo
anterior de los subordinados.
Al contratar un profesional en su ramo, lo hacemos
definiendo sus capacidades en el área de su especialidad, de lo contrario no deberíamos
contratarlo si no confiamos en él.
Cuando contratas un mecánico no tienes porque decirle como
cambiar el aceite a tu coche, él sabe hacer el trabajo, puedes indicarle la
marca de aceite que prefieres o el tiempo en que requieres el servicio. En caso
de no llegar a un acuerdo, así de simple te vas a otro lado.
Deja realizar el trabajo a quien le corresponde o pierdes la
inversión de tu proyecto, si al final todo lo haces tú, eso no siempre
significa que lo hagas bien.
El peor cliente es el que "cree" que tiene la razón, sin darse cuenta que frecuentemente es lo más errado.