Todas las mujeres somos en nuestro propio reino princesas y reinas según sea el caso, al menos en el mío así ha sido. Todos los reinos son a diferentes tamaños, hay quienes son reinas de Twitter o Facebook, princesas de la escuela secundaria, por dar unos ejemplos, imaginen el impero de las hijas de Peña Nieto, esas son princesas de primer mundo, pero la mera mera es "La Gaviota" ella es la reina del trono, jajaja.
Yo soy mas región 4 o sea princesa de la Primavera del festival del Kinder (digo hay para todos los gustos). Todo esto es gracias y a causa de nuestros padres, amorosos, tiernos y consentidores, el problema esta cuando en la vida real chocamos con otra princesa, ese enfrentamiento de egos puede destruir a todos los reinos, atravesar las murallas más fuertes y regresarnos a la edad media; te vale madres el mundo, tu voluntad debe ser cumplida y hay de aquél que ose contrariar tus ordenes, pues podría terminar en la horca o en la marquesa. Las amigas "princesas" lo son, siempre y cuando tengan gustos y opiniones en común sí no ya valió el asunto.
Ok ok, ya es suficiente, les platico esto porque yo me siento en mi casa una princesa, pero cuando salgo al mundo real me queda muy claro que soy igual a todas las demás, tengo que esperar a que se ponga el verde en el semáforo, esperar a que me cobren o respetar la fila en el banco. ¿Porqué hay señoras que se sienten con la libertad de hacer lo que se les da la gana? ya sea en su Chevy estorbando en segunda fila o ganarte el taxi en un día de lluvia y sonreír todavía con esa cara de estúpida.
Solo les recuerdo que son princesas en su casa, con sus papis, sus novios NO en la maldita vida real, donde me vale cacahuate que se te haya olvidado dar vuelta a la izquierda o que vayas a McDonalds y no quieras comer hamburguesas, no la frieguen hay gente esperando!!!.
martes, 23 de noviembre de 2010
domingo, 31 de octubre de 2010
Quiero mi calaverita
Les dejo esto que escribio mi hermano
Cuando niño pensaba, creía, vamos me sentía de “hule” me barría en el patio del Colegio México cuando aún era de asfalto; me sentía indestructible, jugaba todo el tiempo, con calor, con frió, con lluvia, en la mañana, antes de clases, en el recreo, en la salida, como dije… todo el tiempo, y no me gustaba lastimarme o enfermarme, por miedo a lo que me hiciera el doctor. Cuando niño diez pesos alcanzaban para molletes, hamburguesa, hot dog, o tacos (según el día), para un frutsi, unas papas, mi sobre de estampas de Dragon Ball y cooperaba para la pelota; cuando niño no importaba el tamaño de la travesura, no pasaba de un regaño y un castigo que al mes se olvidaba, lo más a futuro en lo que pensaba no pasaba de mi siguiente cumpleaños; cuando niño mi temor más grande era “Eso” (maldito payaso me daba miedo bañarme por su culpa). Cuando niño me daban regalos por casi cualquier cosa, que Día del niño, que Santa Claus, que Reyes..., cuando niño pedía dulces en Halloween. Cuando niño moría por ser adulto ¡¿qué chingados pensaba?!
No me gusta ser adulto.
Lo pienso dos veces antes de barrerme en cancha de pasto sintético, ahora no tengo tiempo para jugar todo el día y no aguanto más de una hora jugando fútbol, ahora se que si me enfermo o lastimo cuesta, ahora diez mugrosos pesos me alcanzan apenas para pasajes, descubrí (por la mala) que hacer algo malo tiene consecuencias mas graves que un regaño, y que no siempre hacer lo correcto se siente bien, o es lo más pragmático (cuando niño ni si quiera conocía esa palabra), mis miedos ya no tienen nada que ver con el pinche payaso de una mugre película, ya no me dan regalos a cada rato.
¡Ya no puedo salir a pedir halloween!
¡Joder que buenos tiempos aquellos!
domingo, 3 de octubre de 2010
Libertad de opinión (expresión)
¿Quién soy yo para opinar? Muchos deberíamos hacernos esta pregunta antes de ir dejando por la vida nuestros comentarios. Recientemente dando una vuelta por la versión en línea de El Universal, después de leer el articulo de mi interés en ese momento, llegué a los comentarios y gran sorpresa para mi fue cuando al ir leyendo estos, la mayoría de ellos tenía relación alguna con la nota, parecía más un chat de competencia donde el ganador sería el que más insultará a los otros.
Algunos divertidos eso si, ni como negarlo, pero a la vez penoso, pues definitivamente esos foros podrían ser un medio de real expresión y debate entre los ciudadanos. La libertad de opinar y gritar a los cuatro vientos lo que pensamos es uno de los mayores derechos que hemos tenido que defender como sociedad a lo largo de los siglos, ¿Porqué la pisoteamos así?
Algunos divertidos eso si, ni como negarlo, pero a la vez penoso, pues definitivamente esos foros podrían ser un medio de real expresión y debate entre los ciudadanos. La libertad de opinar y gritar a los cuatro vientos lo que pensamos es uno de los mayores derechos que hemos tenido que defender como sociedad a lo largo de los siglos, ¿Porqué la pisoteamos así?
martes, 7 de septiembre de 2010
Soy una niña
Nunca había tenido un blog, creo que te encadena, te obliga a expresar las cosas que piensas, quizás un ejercicio sano para personas mentalmente saludables (yo no lo soy), pero cuando se convierte en un deber no es tan fácil de resolver para mí. ¿Cómo obligas a un músico a componer una canción?, cuando no hay inspiración ni modo, así que sí abandono pronto esto, pido una disculpa por adelantado. Sobre mi todo se resume así: Siempre me contradigo, creo que en una postura pero puedo cambiar radicalmente sí los argumentos son válidos, solo basta apretar el botón correcto. No me aferro a nada, para mi toda historia tiene dos versiones o más según sea el caso.Nota: Mi religión es inquebrantable, con la pena, la que tengo me sirve muy bien, así que promovedores de otras religiones absténganse. Jeje, grax.
Mientras más se acerca mi cumpleaños, cada año caigo en la cuenta de que sigo teniendo esperanza en todo, la gente, la educación, los negocios, mi gobierno…, pobre ilusa dirán, pues si así soy yo. Lamentablemente la vida me hace abrir los ojos a la fuerza.
Aunque yo hubiera deseado quedarme en la prepa para echar desmadre, no se pudo. Así que aquí estoy… trabajando como negra, para vivir como esclava y unos cuantos días al año irme a turistear.
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