¿Quién soy yo para opinar? Muchos deberíamos hacernos esta pregunta antes de ir dejando por la vida nuestros comentarios. Recientemente dando una vuelta por la versión en línea de El Universal, después de leer el articulo de mi interés en ese momento, llegué a los comentarios y gran sorpresa para mi fue cuando al ir leyendo estos, la mayoría de ellos tenía relación alguna con la nota, parecía más un chat de competencia donde el ganador sería el que más insultará a los otros.
Algunos divertidos eso si, ni como negarlo, pero a la vez penoso, pues definitivamente esos foros podrían ser un medio de real expresión y debate entre los ciudadanos. La libertad de opinar y gritar a los cuatro vientos lo que pensamos es uno de los mayores derechos que hemos tenido que defender como sociedad a lo largo de los siglos, ¿Porqué la pisoteamos así?
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