domingo, 31 de octubre de 2010

Quiero mi calaverita

Les dejo esto que escribio mi hermano


Extraño ser niño…
 
Cuando niño pensaba, creía, vamos me sentía de “hule” me barría en el patio del Colegio México cuando aún era de asfalto; me sentía indestructible, jugaba todo el tiempo, con calor, con frió, con lluvia, en la mañana, antes de clases, en el recreo, en la salida, como dije… todo el tiempo, y no me gustaba lastimarme o enfermarme, por miedo a lo que me hiciera el doctor. Cuando niño diez pesos alcanzaban para molletes, hamburguesa, hot dog, o tacos (según el día), para un frutsi, unas papas, mi sobre de estampas de Dragon Ball y cooperaba para la pelota; cuando niño no importaba el tamaño de la travesura, no pasaba de un regaño y un castigo que al mes se olvidaba, lo más a futuro en lo que pensaba no pasaba de mi siguiente cumpleaños; cuando niño mi temor más grande era “Eso” (maldito payaso me daba miedo bañarme por su culpa). Cuando niño me daban regalos por casi cualquier cosa, que Día del niño, que Santa Claus, que Reyes..., cuando niño pedía dulces en Halloween. Cuando niño moría por ser adulto  ¡¿qué chingados pensaba?!
 


No me gusta ser adulto.
 
Lo pienso dos veces antes de barrerme en cancha de pasto sintético, ahora no tengo tiempo para jugar todo el día y no aguanto más de una hora jugando fútbol, ahora se que si me enfermo o lastimo cuesta, ahora diez mugrosos pesos me alcanzan apenas para pasajes, descubrí (por la mala) que hacer algo malo tiene consecuencias mas graves que un regaño, y que no siempre hacer lo correcto se siente bien, o es lo más pragmático (cuando niño ni si quiera conocía esa palabra), mis miedos ya no tienen nada que ver con el pinche payaso de una mugre película, ya no me dan regalos a cada rato.
 
¡Ya no puedo salir a pedir halloween!
 
¡Joder que buenos tiempos aquellos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario